Por suerte, más adelante ahonda en la definición y nos dice las tareas de las que se encarga: descubrir temas de interés publico, investigarlos, contrastarlos y publicarlos. Pero, ¿acaso muchas veces nosotros, sin ser profesionales, no hacemos lo mismo?
José Manuel Chillón en su texto "Oportunidades y amenazas del periodismo ciudadano en la sociedad globalizada" nos habla de dos tipos de periodismo ciudadano: el que surgió como dinámica de participación propuesta por los medios de comunicación, y aquel cuya participación corre enteramente por cuenta de las personas.
Ambas formas existen desde hace décadas pero fueron mutando (y lo seguirán haciendo) hasta convertirse en lo que hoy conocemos como periodismo ciudadano. Hace algunos años enviábamos a nuestra revista favorita cartas que luego veíamos publicadas en la siguiente edición; hoy en día comentamos en los post que publican los medios de comunicación en internet.
Estos dos ejemplos caracterizan al primer tipo de periodismo ciudadano descripto anteriormente. En la actualidad está casi naturalizada la práctica de utilizar el espacio de comentarios que dejan los medios para dar opiniones. Es una herramienta de participación ciudadana donde todos tienen su lugar para poder ayudar a construir la realidad social. De esta manera se resignifica el concepto de periodismo y es apropiado por distintas personas en su vida cotidiana. Es una práctica que pasa a formar parte de la identidad de muchas personas, generando así una identidad también colectiva.
¿A qué se debe esto? A que con estos espacios uno se siente parte, siente que tiene un lugar donde poder expresar sus opiniones y así tal vez ayudar a otros o, como dije anteriormente, a aportar a la construcción de la realidad social. Estas prácticas también hacen que el individuo vaya interiorizando una serie de atributos que finalmente lo representan y lo definen.
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| Producción propia |
Un claro ejemplo de la segunda forma de hacer periodismo ciudadano, aquella donde participación corre enteramente por cuenta de las personas, es la página de Facebook "El Sherlock de los precios". En ella, Sherlock y la Señora Watson (dos personajes creados por quien maneja el sitio) alertan a la población sobre las posibles estrategias de marketing que utilizan las grandes empresas para cobrarte de más determinado producto. A través del humor informan y dan consejos para que cualquiera pueda darse cuenta si lo están queriendo engañar, ya que ningún medio se encarga de dar este tipo de información. Los lectores de esta página no sólo se informan, sino que comentan cómo actuar ante estas situaciones y le avisan a Sherlock (y al resto de los lectores) qué otras irregularidades hay para que las verifique y las comparta. Aquí se ven de nuevo las resignificaciones, apropiaciones y formaciones de identidades colectivas a partir de una práctica cuya lógica de diseño era otra.
Para terminar, me parece importante destacar que las estructuras tradicionales del periodismo y del periodismo ciudadano fueron cambiando, pero ésto no quiere decir que se hayan destruido o hayan desaparecido.
"Para unos es una bocanada de aire fresco en el mediatizado mundo periodístico; para otros, un ataque directo a la profesión. Estas incursiones no profesionales en el periodismo muestran muchas voces distintas y pueden tener interés, pero no son aceptables al cien por ciento."(Revista Chasqui, junio 2005:10)




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